Es un artefacto diseñado para operar bajo la superficie del agua, siendo su objetivo principal. Aunque muchas veces es capaz de operar también en la superficie, no es su propósito y puede verse limitado en sus funciones cuando no está sumergido (en comparación con otras naves). Los submarinos pueden ser diseñados para diversas funciones, que incluyen usos militares, científicos y recreativos.

Cuando sus bombas dejan de funcionar, el lastre domina y lo lleva irremediablemente al fondo, junto con quien lamentablemente estaba a bordo de esa nave. En política puede pasar algo similar: un submarino político es un individuo o un grupo que milita o dice pertenecer a un partido, pero que en realidad actúa en secreto al servicio de otra organización o ideología rival y puede que así no sea, pero la soberbia y el orgullo es un ingrediente inflamable en política, aquel personaje que se siente sobrado y se rodea de una cuaterna de adulantes que lo aíslan de la realidad.

Donde dan por hecho los números en las redes y los mismos no son más que una realidad virtual; el peligro del poder hacer muchas veces que el líder humilde pierda la brújula, la desproporción de confianza en política es el umbral de la derrota, ya que lleva a los gobernantes y líderes a dejar de escuchar, minimizar errores y perder el poder, tienen la certeza que si todo sale bien es por ellos y algo sale mal no admiten la culpa ni la asumen.

Venezuela no está para una mala gestión política, aquí en nuestro estado hemos vistos como submarinos de la política han arrastrado tras su fracaso una gestión, un partido, un pueblo, no significa que esté pasando pero se puede repetir la historia

En campaña todos saben hablar de defender, resguardar y representar. El inconveniente empieza después, cuando las promesas tienen que convertirse en medidas reales. Las palabras persuaden rápido, pero el tiempo concluye mostrando quién quería servir y quién solo necesitaba llegar. El pueblo confía primero, porque cada sufragio vuelve a despertar esperanza. Lo difícil es descubrir demasiado tarde, si quien prometía cuidar también tenía otros intereses.

La campaña electoral no revela la verdad del elegido la va a revelar es el cargo, por consiguiente ganarse la confianza del pueblo cuesta mucho pero solo una mala gestión olvidarnos de nuestras promesas es más que suficiente para ganarse el repudio de la gente y como dice el slogan menos escritorio y mas territorio.

En gran parte del mundo, los gobiernos parecen estar recibiendo malas críticas. El desencanto con los políticos es general, en las naciones occidentales y no occidentales, en el hemisferio sur y en el norte. Los políticos no tradicionales están en auge en muchas naciones, por no llamarlos locos al poder, así que exhortamos a los políticos gobernantes a no olvidar a los de bajo.

 

El Pepazo

Fuente original: Diario Digital El Pepazo https://elpepazo.com

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